La normativa establece la suspensión total de las operaciones para el 6 de octubre. Los usuarios tendrán tiempo hasta el 5 de octubre para retirar sus fondos de forma voluntaria.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, firmó este viernes una medida provisional que prohíbe las apuestas deportivas a través de plataformas digitales en todo el territorio brasileño y dispone el cierre definitivo de las empresas del sector a partir del próximo 6 de octubre. La decisión gubernamental, adoptada a pocos días de la primera vuelta de las elecciones generales en el país vecino, busca frenar el creciente endeudamiento económico y los problemas de ludopatía que afectan a miles de familias.

Cronograma de devolución de fondos y restricciones comerciales

Tras la firma del decreto, el ministro de Hacienda de Brasil, Dario Durigan, detalló en conferencia de prensa el mecanismo de contingencia para la restitución del dinero a los usuarios de las plataformas. Los apostadores podrán realizar el retiro voluntario de sus saldos disponibles hasta las 23:59 horas del lunes 5 de octubre. Posteriormente, entre el 7 y el 8 de octubre, las empresas deberán reportar los saldos restantes a las instituciones financieras, para que las entidades bancarias ejecuten las devoluciones correspondientes entre el 9 y el 14 de octubre.

La disposición oficial prohíbe de manera inmediata la firma de nuevos contratos de publicidad, patrocinio o propaganda vinculados a las casas de apuestas. En tanto, los acuerdos vigentes se mantendrán únicamente hasta el 5 de octubre. De igual modo, la normativa ordena el bloqueo automático de transferencias bancarias dirigidas a cuentas de empresas identificadas con la explotación de esta actividad comercial.

Impacto económico, reclamo del fútbol y proyecto para penalizar la actividad

La medida generó un fuerte rechazo en el ámbito deportivo, donde los principales clubes de fútbol de Brasil manifestaron su preocupación debido a la pérdida de los millonarios ingresos por patrocinio que percibían de estas plataformas desde el año 2019. De acuerdo con datos brindados por la Secretaría de Premios y Apuestas del Ministerio de Hacienda, el mercado de apuestas movilizó en el país vecino más de 410.000 millones de reales durante el primer semestre de 2026.

En paralelo a la medida provisional, el Poder Ejecutivo brasileño remitió al Congreso un proyecto de ley que busca tipificar como delito penal la explotación de apuestas, estableciendo penas de cuatro a seis años de prisión y multas económicas. La propuesta legislativa contempla además sanciones de dos a cuatro años de cárcel para quienes realicen tareas de captación de apostadores, campañas publicitarias o facilitación de operaciones financieras ligadas al juego.

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