El ministro de Defensa israelí afirmó que murió Ari Larijani, mientras que medios iraníes ponen en duda la información. También reportaron la muerte de otros altos mandos en una ofensiva de precisión.
Versiones cruzadas tras los ataques en Teherán
El ministro de Defensa de Israel afirmó que fue abatido el máximo responsable de seguridad de Irán, Ari Larijani, en el marco de una serie de ataques aéreos realizados en la ciudad de Teherán.
Sin embargo, medios iraníes pusieron en duda esta versión al difundir una carta manuscrita atribuida al propio funcionario, en medio de la incertidumbre sobre su presunto fallecimiento.
Ataques de precisión y objetivos estratégicos
De acuerdo a lo informado por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), los bombardeos fueron ejecutados con precisión sobre distintos puntos estratégicos de la capital iraní.
En ese contexto, también se reportó la muerte de Gholamreza Soleimani, comandante de la fuerza paramilitar Basij, una de las estructuras clave dentro del esquema de seguridad iraní.
Además, fuentes citadas por medios israelíes indicaron que el ataque habría tenido como objetivo a Akram al-Ajouri, jefe del ala militar del grupo Yihad Islámica, quien también habría fallecido.
Un escenario de máxima tensión en Medio Oriente
La figura de Larijani era considerada central en la toma de decisiones en Irán, especialmente tras el asesinato del líder supremo Ali Khamenei, ocurrido el pasado 28 de febrero, hecho que profundizó la crisis en la región.
Las operaciones militares recientes elevan aún más el nivel de tensión en Medio Oriente, en un contexto marcado por enfrentamientos y acciones directas entre ambos países.
Señales políticas desde el gobierno israelí
En paralelo, la Oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu difundió una imagen en la que se lo observa manteniendo una comunicación telefónica, en lo que describieron como la orden para ejecutar acciones contra altos funcionarios del régimen iraní.
Mientras continúan las versiones cruzadas sobre el resultado de los ataques, la comunidad internacional sigue de cerca la evolución del conflicto, ante el riesgo de una escalada de mayor alcance en la región.

