El director de Cultura de Río Tercero reflexionó sobre el valor del arte, la educación y la reparación histórica a casi 30 años del atentado del 3 de noviembre de 1995, durante una entrevista realizada en la emblemática Sala 3 de Noviembre.

La Sala 3 de Noviembre, un espacio simbólico para la memoria

La entrevista a Mario Trecek, director de Cultura de la Municipalidad de Río Tercero, tuvo lugar en la Sala 3 de Noviembre de la Casa de la Cultura, un espacio cargado de historia para la ciudad y la región. Allí, se recordó que fue el arte —a través de músicos, pintores, cineastas y escritores— uno de los primeros motores de expresión y reclamo tras el atentado del 3 de noviembre de 1995.

Trecek destacó que las primeras manifestaciones artísticas y la histórica Marcha del Silencio dieron inicio a la demanda colectiva por memoria y justicia, en contraposición al discurso oficial de entonces que intentó instalar la idea de un “accidente”.

El rol del arte y las nuevas generaciones

El funcionario remarcó que, con el paso de los años, nuevas generaciones que no vivieron la explosión se han apropiado del testimonio y continúan transmitiendo la historia desde la sensibilidad artística.

“Esta onda expansiva ahora llega a jóvenes que no habían nacido, pero que tomaron la posta de mantener vivo lo que ocurrió”, señaló Trecek, en referencia también a su libro Onda Expansiva, difundido en distintos puntos de la provincia.

Destacó la importancia de que cineastas, músicos y escritores sigan narrando y reinterpretando la tragedia, permitiendo que las nuevas generaciones comprendan el contexto social y político de 1995. Asimismo, valoró la sanción de la Ley Provincial 11.003, que obliga a que todas las escuelas conmemoren cada año el 3 de noviembre no solo como un acto ceremonial, sino mediante la investigación y la búsqueda activa de información.

Educación y reparación histórica: el rol de las universidades

Trecek subrayó que uno de los hitos más significativos de los últimos años es la reparación histórica que representa la creación de la Universidad Nacional de Río Tercero, una conquista lograda gracias al trabajo de instituciones, dirigentes locales y actores políticos.

Para el director de Cultura, la llegada de la UNRT y la articulación con la Universidad Provincial de Córdoba posicionan a Río Tercero como un polo educativo regional, equiparándola a ciudades como Villa María o Río Cuarto.

La universidad es la forma más justa de restaurar heridas”, sostuvo, al destacar que este avance beneficia no solo a Río Tercero sino a toda la región, donde cada vez resulta más complejo para las familias sostener estudios fuera de sus ciudades.

Arte, símbolos y memoria en el espacio público

Durante el encuentro, Trecek recordó la historia de la emblemática Abeja de la Media Luna, una escultura creada en 1999 con material proveniente de la fábrica militar. La obra, realizada por el reconocido artista Alejandro Marmo, simboliza el dolor del atentado y al mismo tiempo el espíritu trabajador de la ciudad, representado por las abejas del escudo oficial de Río Tercero.

La pieza es considerada un símbolo permanente de la memoria colectiva, una forma de “Guernica local”, como la denominan algunos artistas por su potencia simbólica frente al desastre.

Justicia, política e impunidad: reflexiones sobre el presente

Consultado sobre la actualidad, Trecek fue contundente al hablar de la deuda pendiente de la justicia con la ciudad. Recordó que el intendente Marcos Ferrer declaró “persona no grata” a Carlos Menem, y cuestionó la reivindicación de figuras políticas vinculadas a la causa.

Murió gracias a la biología y no a la justicia”, expresó en referencia al expresidente, subrayando que persiste una sensación de impunidad que debe seguir siendo enfrentada desde la memoria activa.

También llamó a una reflexión social más amplia: “A veces somos los propios pueblos los que otorgamos poder a quienes nos dañan. Hace falta memoria, pero también autocrítica”.

“El arte y la cultura como herramientas de descolonización”

Trecek cerró enfatizando el compromiso de la cultura con la soberanía, no solo territorial sino emocional y simbólica:
Tenemos que descolonizar la mente y el corazón. El arte permite recuperar identidad y pertenencia, sobre todo en ciudades marcadas por hechos traumáticos como Río Tercero”.

Desde la Casa de la Cultura, un edificio histórico recuperado para el arte, el funcionario reafirmó que la memoria se construye día a día, en las aulas, en los escenarios, en las bibliotecas y en cada obra que queda para las futuras generaciones.

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