El legislador provincial Ernesto Ramón “Cañito” Flores presentó su renuncia indeclinable a la banca del bloque Hacemos Unidos por Córdoba en la Unicameral. La decisión se produjo en el marco de las repercusiones políticas e institucionales generadas por la investigación judicial que indaga sobre una red de grooming y abusos contra menores en la localidad de Río Seco.
Descargo de Flores y denuncias de persecución política
En la carta dirigida al cuerpo legislativo, Flores expuso que su decisión busca preservar la tranquilidad personal, su dignidad y el respeto por las instituciones, al tiempo que rechazó de manera categórica las acusaciones en su contra. El dirigente sostuvo haber sido blanco de una “campaña de difamación y de descalificación personal” vinculada a sectores con intereses políticos.
“Esta decisión no significa reconocer ninguna de las acusaciones que se han formulado en mi contra, sino todo lo contrario”, enfatizó en el texto presentado. A su vez, remarcó que “quien formule una acusación deberá asumir la responsabilidad de sostenerla y demostrarla con pruebas ante la Justicia”, asegurando retirarse de la función pública con la conciencia tranquila a la espera de que se esclarezcan los hechos.
El vínculo con su exasesor y las derivaciones de la investigación
Si bien hasta la fecha no existen elementos probatorios que vinculen directamente a Flores dentro de la causa penal, la tensión política en la Legislatura aumentó tras la detención de su exasesor, José Aníbal Ricardo Villarreal, imputado por los delitos de grooming y abuso sexual con acceso carnal reiterado.
La causa que se instruye en Río Seco registra al momento 16 personas detenidas, entre las cuales figura un efectivo policial, situación que motivó además cambios en la cúpula de la dependencia policial de esa ciudad. Tras haber otorgado inicialmente una licencia formal, la Unicameral receptó la renuncia definitiva del parlamentario, medida que era reclamada por los bloques de la oposición.



