Un espectáculo pocas veces visto en la región tiñó de colores rosados, magentas y violetas el cielo del norte de México durante la noche del 11 de noviembre y las primeras horas del día 12. Se trató de una aurora boreal generada por una tormenta geomagnética de categoría G4, una de las más intensas del actual ciclo solar, que pudo observarse desde puntos de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Zacatecas.

Un fenómeno provocado por una eyección de masa coronal

El fenómeno se originó tras una eyección de masa coronal que viajó a más de 700 kilómetros por segundo desde el Sol, informó el Servicio de Clima Espacial México (SCiESMEX), dependiente de la UNAM.
Las partículas cargadas eléctricamente —iones y electrones— impactaron en la parte superior de la atmósfera terrestre, interactuando con átomos de oxígeno y nitrógeno. Esa colisión produjo la emisión de fotones que dieron forma a los destellos verdes, rojos, azules y violetas que se observaron en el cielo.

Juan Américo González Esparza, responsable del SCiESMEX, explicó que “uno de los efectos de la entrada de partículas solares en la atmósfera terrestre es la aparición de auroras boreales”, un fenómeno extraordinario y poco usual en latitudes como las de México.

Alertas y monitoreo: qué riesgos implican estas tormentas

Las tormentas geomagnéticas intensas, además de generar un espectáculo visual, pueden afectar sistemas tecnológicos sensibles.
Según González Esparza, las partículas solares pueden dañar satélites, alterar las telecomunicaciones de alta frecuencia, interferir en el sistema GPS y producir perturbaciones en redes eléctricas.

Tras la reforma de la Ley General de Protección Civil (2014), México tiene la capacidad de emitir alertas ante fenómenos de clima espacial. Por ello, desde SCiESMEX se informó a Protección Civil y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para la toma de medidas preventivas.

Un cielo histórico sobre México

En redes sociales circularon decenas de fotografías tomadas desde distintos puntos del norte del país. Entre ellas destacó una imagen capturada en el Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir (Baja California), compartida por la UNAM.

El evento confirma que el Sol atraviesa un pico de actividad que continuará hasta 2026, por lo que no se descarta que nuevas tormentas de este tipo vuelvan a generar auroras en la región.

México se convirtió, así, en escenario de un episodio astronómico y climático sin precedentes en su historia reciente, dejando estampas únicas que difícilmente serán olvidadas.

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