La Selección nacional de Lionel Scaloni sacó a relucir su chapa de campeón en un cierre no apto para cardíacos. Tras empezar abajo en el marcador en el complemento, la «Scaloneta» reaccionó a puro coraje y, con los tantos de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, selló un glorioso 2-1 para sacar boleto directo a la gran definición donde espera España.
Un planteo cerrado y el sorpresivo golpe inglés en el complemento
El partido comenzó sumamente disputado, mostrando un primer tiempo que se asemejó a un verdadero juego de ajedrez táctico. Ninguno de los dos equipos estuvo dispuesto a regalar espacios y las llegadas de peligro neto brillaron por su ausencia. La única aproximación de riesgo para romper el cero estuvo en los pies de Argentina, mediante un potente remate de media distancia que pasó rozando el palo del arco defendido por Jordan Pickford.
Sin embargo, el panorama se tornó adverso en el inicio de la segunda mitad. Apenas a los 10 minutos, en una jugada aislada que agarró mal parada a la defensa nacional, Morgan Rogers envió un centro preciso al corazón del área chica para que Anthony Gordon definiera en absoluta soledad y decretara el 1-0 parcial a favor de los británicos.
Reacción de campeón, bombazo de Enzo y el frentazo agónico del «Toro»
Con la ventaja a su favor, Inglaterra apostó por replegar sus líneas para resguardar el resultado en su propio campo. Lejos de desanimarse, el seleccionado argentino comenzó a empujar con un amor propio formidable y a acechar constantemente el área rival. En ese tramo del encuentro, Pickford se erigió como una muralla infranqueable, protagonizando una serie de atajadas monumentales que parecían ahogar definitivamente las ilusiones celestes y blancas.
Pero la insistencia argentina tuvo su premio a los 40 minutos del segundo tiempo. Enzo Fernández capturó una pelota afuera del área y sacó un tremendo disparo que se clavó en la red para estampar un merecido empate y desatar el delirio. No conformes con forzar el tiempo suplementario, los vigentes campeones del mundo continuaron presionando alto. Así, a los 47 minutos, Lionel Messi frotó la lámpara y sacó un centro quirúrgico para que Lautaro Martínez ganara en las alturas y metiera un frentazo implacable que sentenció el agónico 2-1 definitivo.
Con este triunfazo para el infarto, Argentina se metió una vez más en la gran final de la Copa del Mundo. El rival en el partido decisivo será España, que el pasado martes dio una auténtica cátedra de fútbol al superar por 2-0 a la Francia de Kylian Mbappé.



