La empresa confirmó el cese de actividades en sus oficinas físicas de ambas ciudades como parte de un plan de reestructuración nacional. La firma busca volcar sus operaciones al ámbito 100% digital, lo que genera preocupación por los puestos de trabajo y las dificultades de adaptación para los usuarios de nuestra región.

El fin de una era en la atención al cliente local

La tendencia hacia la digitalización total del sistema financiero ha golpeado con fuerza a nuestra zona en las últimas semanas. La empresa Naranja X concretó el cierre definitivo de sus sucursales en Río Tercero y Alta Gracia, una medida que se enmarca en un proceso de reestructuración que la firma lleva adelante a nivel nacional.

Este plan de «achique» no solo afecta a estas dos cabeceras departamentales, sino que también alcanzó a localidades como Marcos Juárez, reduciendo de manera drástica la presencia física de la histórica tarjeta en la provincia de Córdoba. Según explicaron desde la compañía, la decisión responde a un cambio en el modelo de negocios que prioriza los canales online por sobre las oficinas tradicionales, una transformación que ya se venía gestando pero que ahora se ha acelerado de forma irreversible.

Impacto laboral y reubicación de personal

La noticia ha generado una profunda inquietud, no solo entre los clientes, sino fundamentalmente en el ámbito laboral de nuestra región. El cierre de las persianas en los locales céntricos implica una modificación sustancial en las condiciones de trabajo para los empleados locales.

En el caso de las sucursales de Río Tercero y Alta Gracia, la empresa informó que el destino de los trabajadores será dispar: mientras algunos serán desvinculados, otros iniciarán procesos de reubicación o pasarán a cumplir sus funciones bajo la modalidad de trabajo remoto. Esta situación ha puesto en alerta a los gremios mercantiles locales, quienes monitorean de cerca que se respeten las indemnizaciones y los derechos laborales frente a este cambio de paradigma empresarial.

El desafío de la brecha digital para los vecinos

Para los miles de usuarios que operan con Naranja X en el departamento Tercero Arriba y zonas aledañas, el cierre de la sucursal física representa un obstáculo logístico importante. Muchos vecinos, especialmente adultos mayores o personas con dificultades de acceso tecnológico, dependían de la oficina de Río Tercero para trámites, consultas y pagos.

A partir de ahora, los clientes deberán adaptarse obligatoriamente a la aplicación móvil y a los canales de atención virtual. Desde Tiempo Regional, advertimos que esta retirada de las empresas del espacio físico marca el fin de una etapa en la atención personalizada en las ciudades del interior, obligando a la comunidad a una alfabetización digital forzada para poder gestionar sus propios recursos financieros.

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