El legislador insiste en la necesidad de medidas concretas para prevenir nuevas tragedias en el Puente Negro y advierte que la salud mental requiere infraestructura, tecnología y decisión política.

Un reclamo que vuelve tras cada tragedia

El Puente Negro de Río Tercero se ha convertido en escenario de episodios que conmocionan a toda la comunidad. “En Río Tercero ya no alcanza con lamentarse”, expresó el legislador Juan Pablo Peirone, al señalar que cada tragedia expone la necesidad urgente de una intervención estatal real y sostenida.

Para el legislador, las crisis de salud mental no pueden abordarse “con abandono ni con parches simbólicos”, sino con políticas públicas basadas en decisión, infraestructura y tecnología.

El Proyecto Puente Luz: medidas concretas para prevenir riesgos

Ante esta situación, Peirone impulsó el Proyecto Puente Luz, una iniciativa que busca transformar el Puente Negro en un espacio seguro, con herramientas específicas de prevención. La propuesta incluye:

  • Muros antiescalamiento
  • Barreras físicas de protección
  • Sistema de monitoreo 24 horas
  • Botones antipánico conectados a una central operativa
  • Intervención inmediata y efectiva

El legislador remarcó que estas medidas representan “intervención real, no maquillaje”, y que están diseñadas para actuar antes de que una situación se convierta en tragedia.

“Hicimos nuestra parte; ahora la Provincia debe actuar”

Peirone afirmó que desde la Legislatura ya se avanzó con las gestiones y el proyecto correspondiente, pero que ahora es imprescindible que la Provincia tome la posta y ejecute acciones concretas.

“Río Tercero merece una respuesta real”, sostuvo, al pedir que el gobierno provincial deje de “mirar para otro lado” y encare una solución estructural al problema.

Un pedido que interpela a toda la comunidad

La iniciativa busca no solo mejorar la infraestructura del Puente Negro, sino también reforzar el sistema de prevención y atención de las crisis de salud mental. El proyecto apunta a un enfoque integral, combinando tecnología, presencia estatal y medidas físicas de seguridad.

Con el acompañamiento legislativo ya realizado, el próximo paso depende del Gobierno provincial, mientras la comunidad de Río Tercero continúa exigiendo acciones firmes para evitar nuevas tragedias.

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