La iniciativa impulsada por el legislador provincial Juan Pablo Peirone busca transformar la infraestructura de la emblemática estructura mediante barreras físicas, monitoreo y asistencia profesional las 24 horas, frente a los índices de suicidio registrados en el departamento Tercero Arriba.
El departamento Tercero Arriba encabeza las estadísticas provinciales en materia de suicidios en Córdoba, con una tasa de 12,8 casos cada 100 mil habitantes, una problemática de salud pública que afecta principalmente a jóvenes y varones adultos. Frente a este panorama con fuerte impacto en la ciudad de Río Tercero, el legislador provincial Juan Pablo Peirone presentó formalmente la propuesta denominada «Puente Luz», centrada en la prevención integral y el abordaje de la salud mental.
Dispositivos de seguridad e infraestructura preventiva
La propuesta contempla una intervención directa sobre el Puente Negro, una infraestructura representativa de la ciudad que históricamente se ha visto vinculada a hechos trágicos. El esquema técnico presentado abarca la colocación de barreras de protección física, la instalación de iluminación integral y el despliegue de cámaras para un monitoreo permanente durante las 24 horas.
Asimismo, la iniciativa prevé la incorporación de puntos de conexión directa con asistencia profesional para brindar atención inmediata a personas en situación de crisis. Esta infraestructura de contención se articulará con la implementación de políticas públicas orientadas al acompañamiento, la contención y el desarrollo de oportunidades para la juventud local.
Abordaje integral y contención comunitaria
Al fundamentar el proyecto, Peirone remarcó la necesidad de aplicar un abordaje institucional y comunitario frente a esta problemática, enfatizando que la intervención sobre los entornos urbanos resulta clave para la prevención. En ese sentido, el parlamentario señaló que el objetivo central de «Puente Luz» es resignificar el espacio físico para convertirlo en un símbolo de cuidado de la vida y presencia preventiva.
Finalmente, el proyecto enfatiza la importancia de fortalecer los canales de escucha y asistencia profesional, recordando que el pedido de ayuda y el acompañamiento oportuno constituyen herramientas fundamentales para la detección temprana de situaciones de vulnerabilidad emocional en la comunidad.



