La emblemática referente de los derechos humanos en la Argentina dejó de existir este domingo a los 95 años de edad en el Hospital Italiano de la Ciudad de Buenos Aires, donde permanecía internada por complicaciones en su estado de salud. Su partida genera una profunda conmoción en todo el arco político, social y cultural de nuestro país.
Últimos momentos y el cronograma de las honras fúnebres
El deceso de la dirigencia civil se produjo a las 19:20 horas del domingo 14 de junio, según confirmaron de manera oficial sus familiares y el entorno afectivo más cercano a través de un comunicado de prensa. Minutos antes de su fallecimiento, los profesionales médicos debieron proceder a sedarla debido a que, según expresaron sus allegados, «su cuerpito ya no aguantaba más». En el texto de despedida, sus seres queridos manifestaron: «Gracias por haber acompañado sus relatos. Nos dio mucha felicidad a todos», cerrando la notificación con la histórica consigna: «¡30 mil detenidos desaparecidos presentes, ahora y siempre!».
De acuerdo con lo dispuesto por la organización y la familia para que la ciudadanía pueda brindarle el último adiós, el velatorio de la presidenta de la Línea Fundadora se desarrolla en la sede del sindicato de Telecomunicaciones FOETRA, ubicado en la Avenida Hipólito Yrigoyen 3171. Las puertas del recinto fúnebre quedaron abiertas este lunes 15 de junio a partir de las 14:00 hasta las 24:00 horas, y la atención comunitaria continuará el martes 16 en el horario matutino de 08:00 a 12:00 horas, antes del traslado de sus restos.
Una vida de docencia, militancia y el dolor que se transformó en lucha
Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, conocida popularmente en todo el mundo como Taty Almeida, nació en el seno de una familia de raigambre militar y se desempeñó originalmente como docente. Sin embargo, su destino cambió de forma drástica a mediados de la década de 1970, transformándose en una de las principales activistas dedicadas a la búsqueda de personas detenidas-desaparecidas durante el terrorismo de Estado en la Argentina.
Su camino dentro del movimiento de las Madres se inició tras el secuestro y desaparición de su hijo, Alejandro Martín Almeida. El joven tenía 20 años de edad, trabajaba en la agencia de noticias estatal Télam y, en junio del año 1975, fue capturado por la organización paraestatal conocida como la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), durante la gestión de la expresidenta Isabel Martínez de Perón.
Con el paso de las décadas, y tras consolidarse las diferencias metodológicas internas dentro del movimiento original de pañuelos blancos, Almeida asumió la conducción de la denominada Línea Fundadora de las Madres de Plaza de Mayo. Su figura y su mensaje trascendieron las fronteras estrictamente partidarias, ganándose el respeto transversal de la sociedad civil, incluidos los habitantes de nuestra provincia y nuestra región. Será recordada de forma permanente por mantener viva una bandera indeleble que repitió hasta sus últimos días: «La única lucha que se pierde es la que se abandona».



