El aumento del barril de Brent por el conflicto en Medio Oriente impulsó nuevas subas en las naftas, que ya acumulan incrementos por encima de la inflación y generan efecto en toda la economía.
El petróleo internacional y su efecto inmediato en los surtidores
El reciente aumento del precio del barril de petróleo Brent, que superó los 100 dólares en el marco del conflicto en Medio Oriente, comenzó a trasladarse con fuerza al mercado interno argentino. Como consecuencia, el valor de las naftas alcanzó los $2.000 por litro, acumulando un incremento del 19% en lo que va del mes.
Este fenómeno se da en un contexto en el que los combustibles ya venían registrando aumentos sostenidos, con una suba interanual del 63,6%, muy por encima del 33,1% de inflación general.
La carga impositiva, un factor clave en el precio final
Uno de los elementos centrales en la estructura del precio de los combustibles es la carga tributaria. Según un informe de la consultora Focus Market, el 46,6% del valor final corresponde a impuestos: un 41,5% se destina a la Nación, un 3% a las provincias y un 2,1% a los municipios.
En términos concretos, de un litro de nafta a $2.000, unos $365,56 corresponden a impuestos, mientras que el valor base del combustible se ubica en $1.634.
Esta composición explica por qué las subas suelen trasladarse rápidamente al consumidor, pero las bajas internacionales no siempre impactan con la misma velocidad.
Impacto en la inflación y la economía cotidiana
El aumento de los combustibles tiene un efecto directo en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Con un peso cercano al 3,8%, cada incremento del 10% en naftas implica un impacto aproximado de 0,38 puntos porcentuales en la inflación.
Sin embargo, el efecto no se limita al indicador oficial. El encarecimiento del combustible repercute en toda la cadena logística, elevando los costos de transporte y distribución, lo que termina trasladándose al precio de bienes y servicios.
La explicación del sector y el rol de YPF
Desde el sector energético, el CEO de YPF, Horacio Marín, explicó que las actualizaciones responden al mayor costo de refinación por la compra de crudo no propio. Además, aseguró que se trata de un ajuste transitorio y que, en comparación internacional, los aumentos en Argentina han sido más moderados.
En el mercado local, YPF lidera con el 55% de participación, seguida por Shell (19%), Axion (14%) y Puma Energy (5%), que suelen acompañar las decisiones de la petrolera estatal en materia de precios.
Escenarios posibles y la volatilidad del Brent
La evolución del precio del petróleo continúa siendo un factor determinante. El barril Brent, que al inicio del conflicto cotizaba cerca de los 72 dólares, llegó a picos de 120 y actualmente oscila entre los 85 y 86 dólares.
Según estimaciones del sector, si el traslado de costos internacionales se mantiene parcial, los aumentos podrían rondar el 9%, con impacto moderado en la inflación. Sin embargo, un escenario de suba sostenida del crudo y actualización impositiva podría derivar en incrementos de hasta el 30%.
En este contexto, la dinámica de los combustibles se mantiene como una variable clave para la economía argentina, tanto por su incidencia directa en los precios como por su efecto multiplicador en toda la actividad productiva.



