Los mercados energéticos internacionales volvieron a encender las alarmas este lunes con una marcada tendencia alcista en los precios del crudo, los cuales se aproximan rápidamente a la zona de los 80 dólares por barril. Este repunte responde de forma directa a la reanudación de las hostilidades y ataques militares entre Estados Unidos e Irán, sumado a la renovada incertidumbre en torno al control y la navegabilidad del estrecho de Ormuz, un paso fluvial estratégico para el abastecimiento global.

El fin de la tregua y la disputa militar por el control del estrecho de Ormuz

Durante la jornada de hoy, el crudo Brent —de referencia para los mercados europeos y gran parte del mundo— avanzó un 2,51% para cotizar a 77,92 dólares por barril. En sintonía, el West Texas Intermediate (WTI), valor de referencia en Estados Unidos, trepó un 2,73% ubicándose en los 73,36 dólares. Esta escalada borra la relativa estabilidad lograda tras el reciente acuerdo de paz; antes de la ofensiva del pasado 28 de febrero, el Brent promediaba los 73 dólares, una cifra a la que había regresado transitoriamente antes de este nuevo quiebre diplomático.

El detonante del conflicto fue la declaración pública del presidente norteamericano, Donald Trump, quien durante la última cumbre de la OTAN y a través de su plataforma Truth Social sentenció de forma tajante que el alto el fuego «se ha terminado». Aunque el mandatario aclaró que los canales de diálogo siguen abiertos, Washington respaldó sus palabras con una serie de ofensivas militares en las últimas horas. Como contrapartida, el régimen iraní anunció el cierre total del estrecho de Ormuz, una vía clave por la que transita una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Pese a las amenazas de Teherán, el Comando Central de EE. UU. (Centcom) desmintió el bloqueo y aseguró que el tráfico fluye normalmente bajo custodia de sus fuerzas desplegadas en la región.

Alerta económica: Las proyecciones de la CEPAL y el impacto inflacionario en Argentina

La inestabilidad en esta ruta marítima no solo sacude las pizarras financieras, sino que también reaviva el temor a una escalada inflacionaria global por el encarecimiento logístico y de la energía. Las consecuencias de esta crisis geopolítica ya comienzan a ser evaluadas por los organismos internacionales con proyecciones preocupantes para nuestra región.

Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó que, para este año 2026, el precio promedio del petróleo podría consolidarse entre un 20% y un 25% por encima de los valores registrados durante el 2025. El organismo técnico advirtió que esta disparada de los costos energéticos añadirá una presión extra a las tasas de inflación anuales en los países latinoamericanos, estimando un incremento general de entre 0,3 y 4,6 puntos porcentuales. En el caso específico de Argentina, la CEPAL calcula que el impacto de este shock internacional fluctuará entre los 0,9 y los 2,5 puntos de inflación adicional, un factor que las autoridades económicas locales deberán monitorear de cerca.

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