El gobierno de José Antonio Kast completó más de 3.000 metros de zanjas en el límite con Perú y Bolivia. El megaproyecto militar incluye muros de 5 metros, cercos electrificados y una zona de exclusión con facultades de expulsión inmediata para las Fuerzas Armadas.

Un cerrojo operativo en el extremo norte

Apenas a un mes del inicio de las obras, el gobierno de Chile confirmó que la construcción del denominado «Escudo Fronterizo» en el límite con Perú y Bolivia ya alcanzó un 40% de avance, lo que representa más de 3.000 metros de zanja de contención. La iniciativa es una de las principales promesas de campaña del actual presidente, José Antonio Kast, y tiene como objetivo principal erradicar la migración irregular y combatir el crimen organizado.

La ministra secretaria general de Gobierno, Mara Sedini, recorrió la zona contigua al Complejo Fronterizo Chacalluta, en Arica, para constatar el despliegue ejecutado en conjunto por el Ministerio de Obras Públicas y el Ejército. “Esta obra articula herramientas operativas y tecnológicas en un despliegue coordinado para volver a ordenar el ingreso a nuestro país. Chile dejará de ser una ruta fácil”, sentenció la funcionaria.

Infraestructura de máxima seguridad y tecnología

El megaproyecto no se limita a simples excavaciones, sino que propone una barrera física y tecnológica sin precedentes en la región, inspirada en modelos utilizados en Israel y Hungría. Entre sus principales características, la obra contempla:

  • Muros y zanjas: Instalación de vallas de seguridad de 5 metros de altura en pasos inhabilitados y la excavación de zanjas de 3 metros de profundidad en sectores de alto tráfico para bloquear el paso de vehículos y caravanas.
  • Cercos electrificados: Perímetros con tensión eléctrica acompañados de patrullaje constante de las Fuerzas Armadas y Carabineros.
  • Vigilancia 24/7: Despliegue de torres de vigilancia, radares térmicos y drones autónomos equipados con cámaras de reconocimiento facial e infrarrojos para la detección inmediata de movimientos sospechosos.

Control militar y una estricta «zona de exclusión»

El funcionamiento del Escudo Fronterizo marca un cambio radical en la política de seguridad interior del país trasandino. El control absoluto de la frontera norte quedará en manos de las Fuerzas Armadas y de Orden, con el despliegue de 3.000 efectivos trabajando en turnos rotativos.

Además, se ha implementado una franja de exclusión de 10 kilómetros en la frontera. Cualquier extranjero indocumentado interceptado en esta área será automáticamente detenido y expulsado. Los militares cuentan con facultades plenas para la reconducción, bajo el amparo de la Justicia Militar y con protocolos estrictos para reducir a quienes intenten ingresar de manera violenta.

Desde Tiempo Regional, seguimos de cerca estos movimientos geopolíticos que marcan agenda en el cono sur. Las drásticas políticas fronterizas implementadas por la administración chilena generan un fuerte impacto en el debate internacional sobre seguridad, una temática que también resuena entre los lectores y analistas de nuestra zona.

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