En el marco del acto central por el Día de la Bandera, celebrado el pasado sábado 20 de junio de 2026, la localidad de Embalse fue escenario de un encendido discurso político e institucional con fuerte repercusión local. Ante una importante concurrencia de vecinos y autoridades de nuestra región, el intendente Mario Rivarola dejó sentada una firme postura sobre la ética en la gestión pública, asegurando que el patrimonio edilicio y de infraestructura debe desvincularse por completo de los personalismos partidarios.
Fin de las placas con nombres de funcionarios y el rol clave del contribuyente
Durante el histórico izamiento del pabellón nacional, el mandatario municipal anunció formalmente que ninguna de las obras que se inauguren a lo largo de su período de gobierno contará con placas grabadas con nombres de dirigentes o funcionarios públicos. La determinación se fundamenta en la premisa de que cada proyecto concretado se financia de manera directa con el esfuerzo contributivo de la sociedad, devolviendo el protagonismo real a la ciudadanía.
“Las obras no son de un intedente ni de un gobierno de turno. Las obras son del pueblo, porque se hacen con el aporte y el sacrificio de cada vecino de Embalse”, enfatizó Rivarola, marcando un fuerte contraste con las habituales metodologías de la política tradicional en nuestra provincia.
En esa misma línea discursiva, el jefe comunal remarcó que la función de quienes ocupan bancas y despachos en el Estado debe estar enfocada de manera exclusiva en optimizar la calidad de vida colectiva y no en la búsqueda de rédito o reconocimiento individual. “No estamos para figurar. Estamos para trabajar. Los políticos tenemos la obligación de administrar correctamente los recursos y devolverlos en obras, servicios y soluciones para nuestra gente”, aseveró, recordando además que los salarios de la planta política provienen de las tasas que abonan los ciudadanos mensualmente.
La nueva Plaza Central como símbolo de encuentro comunitario
Las definiciones del titular del Ejecutivo local fueron recibidas por los asistentes como un llamado a la unidad comunitaria y a consolidar una agenda de hechos concretos que trascienda las banderas sectoriales. Este posicionamiento busca que las transformaciones de infraestructura queden incorporadas definitivamente como patrimonio histórico de los habitantes y no como símbolos de propaganda personal.
Cabe destacar que el emotivo acto institucional tuvo lugar en la flamante Plaza Central de Embalse, un renovado espacio público que avanza a paso firme para consolidarse como el principal punto de encuentro, recreación y desarrollo para las familias locales, además de ser el escenario elegido para los principales acontecimientos civiles. Con la puesta en valor de este sector emblemático y el anuncio de una administración despojada de personalismos, se busca jerarquizar los puntos de identidad urbana en nuestra zona, promoviendo el crecimiento institucional y el sentido de pertenencia de toda nuestra comunidad.



