Tras la decisión del TOF2, la Corte Suprema quedó a cargo de ejecutar la venta de 122 inmuebles relacionados con la ex presidenta y otras personas condenadas por delitos en el período 2003-2015.
El TOF2 ordena el decomiso de bienes por una condena confirmada
El Tribunal Oral Federal 2 (TOF2) pidió decomisar los bienes de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien cumple una condena de seis años de prisión domiciliaria. La medida incluye también a otros condenados vinculados al mismo caso judicial.
La decisión se concretó luego de que la sentencia original, dictada en diciembre de 2022, fuera ratificada en junio por instancias superiores. Según fuentes judiciales, los bienes decomisados ascienden a 122 inmuebles identificados por el Ministerio Público Fiscal como vinculados a maniobras fraudulentas ocurridas entre mayo de 2003 y diciembre de 2015.
Corte Suprema a cargo de la administración y subasta
La Corte Suprema de Justicia será la encargada de llevar adelante la administración y subasta de los bienes decomisados. Ante el incumplimiento por parte de los condenados, el TOF2 ordenó la ejecución mediante la venta de los activos identificados.
El monto del decomiso fue actualizado. Originalmente se fijó en $84.835 millones, pero peritos contadores llevaron esa cifra a $684.990 millones, un ajuste que fue ratificado por la Corte Suprema.
Qué tipo de propiedades están incluidas
Entre los inmuebles a subastar figuran:
- Propiedades vinculadas a Lázaro Báez y empresas de su grupo (Austral Construcciones, Kank y Costilla, Loscalzo y Del Curto).
- Terrenos, hoteles y departamentos en Santa Cruz, Provincia de Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
- Un inmueble registrado a nombre de Cristina Fernández de Kirchner.
- Bienes cedidos a sus hijos, Máximo y Florencia Kirchner.
Impacto político y judicial
Este decomiso representa uno de los montos más elevados ordenados por la Justicia argentina en casos de corrupción y reconfigura un capítulo judicial clave en la figura de la ex presidenta y su entorno empresarial.
La subasta de los bienes podría convertirse en un símbolo de rendición de cuentas, mientras el país observa cómo la Corte Suprema gestiona un proceso sin precedentes por su magnitud patrimonial.
