El Observatorio de la Deuda Social Argentina señaló que la pobreza cayó a 36,3% y la indigencia a 6,8% en el tercer trimestre de 2025, aunque alertó que las mejoras están influenciadas por factores estadísticos y no implican un cambio estructural.

La pobreza bajó a 36,3%, pero la UCA cuestiona la magnitud de la mejora

Según el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina, la pobreza en el país se ubicó en 36,3% durante el tercer trimestre de 2025, mientras que la indigencia alcanzó el 6,8%.
Esto representa una caída de 9,3 puntos respecto al mismo período del año anterior y de 8,4 puntos frente a fines de 2023, previo a la asunción del presidente Javier Milei.

Sin embargo, la UCA remarcó que parte de esta reducción se explica por una mejora en la captación de ingresos en las encuestas oficiales, lo que genera una disminución estadística que no refleja necesariamente una mejora real.
“Corrigiendo el cálculo, la caída real de la pobreza sería de solo 2,1 puntos porcentuales, y la pobreza corregida en 2025 se ubicaría en torno al 35%”, subrayó el informe.

Un problema que persiste desde hace décadas

El reporte recordó que la pobreza por ingresos mantiene un piso estructural del 25% desde hace 20 años, mientras que la indigencia ronda el 5% en períodos históricos.
La UCA sostuvo que Argentina arrastra “más de cuatro décadas” de privaciones económicas sostenidas, marcadas por empleos informales, precarización laboral y dependencia de transferencias estatales.

Entre 2024 y 2025, la investigación identificó que el 27,6% de la población permaneció en situación de pobreza crónica, con un impacto especialmente fuerte en los sectores más vulnerables: en el nivel socioeconómico “Muy Bajo”, la cifra asciende a 60,9%.

El impacto según presencia de niños y los datos contra la medición oficial

La pobreza golpea con más fuerza a los hogares con niños:

  • Hogares con niños: 48,8% en situación de pobreza.
  • Hogares sin niños: 10,8%.

Además, el informe comparó sus estimaciones con los datos oficiales del INDEC.
La pobreza oficial proyectada para el segundo trimestre de 2025 fue del 31,8%, pero la UCA advierte que tres cuartas partes de la caída desde 2023 podrían deberse al subregistro de ingresos en la EPH.

Estrés económico e inseguridad alimentaria: indicadores que no mejoran

Más allá de la mejora monetaria, la UCA analizó otros indicadores clave que muestran la profundidad del problema social:

Estrés económico

  • Afecta al 46,8% de la población, por encima del piso histórico del 35%.
  • En los sectores bajos, alcanza a 7 de cada 10 hogares.
  • El estrés económico crónico llega al 28,3% entre 2024 y 2025.

Inseguridad alimentaria

  • 18,7% de los hogares sufre inseguridad alimentaria total.
  • 7,8% enfrenta inseguridad alimentaria severa.
  • En el nivel socioeconómico “Muy Bajo”, la inseguridad supera el 40%.

El rol de las transferencias sociales y el impacto en la salud mental

El informe subraya que los programas sociales funcionan como un amortiguador esencial:

  • Sin transferencias, la indigencia sería del 12,8%, casi el doble de la actual.
  • La pobreza, en cambio, subiría a 41,8%, frente al 36,3% observado.

A esto se suma el impacto psicológico del deterioro económico:

  • El 37,7% de las personas en hogares de nivel muy bajo padece malestar psicológico.
  • Cuatro de cada diez personas que viven con estrés económico presentan síntomas de malestar mental.

Una baja que no cambia el panorama estructural

En sus conclusiones, la UCA remarcó que si bien las tasas de pobreza e indigencia muestran una mejora respecto a los picos de 2024, esta reducción no implica un cambio estructural en las condiciones de vida.
“Las mejoras se deben, en parte, a la estabilización inflacionaria y a refuerzos en transferencias sociales, pero la desigualdad sigue siendo alta y persistente”, advirtió el organismo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *