El mandatario argentino mantendrá este martes un encuentro con el líder del Partido Republicano chileno, quien eligió a la Argentina como primer destino internacional tras ganar el balotaje.
Primera visita internacional tras el balotaje
El presidente Javier Milei recibirá este martes al presidente electo de Chile, José Antonio Kast, quien llegará a Buenos Aires como su primer viaje internacional luego de imponerse en la segunda vuelta electoral frente a la candidata oficialista Jeannette Jara, con cerca del 60% de los votos.
El encuentro está previsto para el mediodía en Casa Rosada, donde el líder del Partido Republicano chileno será recibido oficialmente por el mandatario argentino en el Salón Blanco, en una señal política que apunta a consolidar el vínculo bilateral entre ambos países.
Sintonía ideológica y mensaje regional
Tras conocerse el resultado electoral en Chile, Milei celebró públicamente la victoria de Kast a través de sus redes sociales y destacó la afinidad ideológica entre ambos gobiernos.
“Un paso más de nuestra región en defensa de la vida, la libertad y la propiedad privada. Estoy seguro de que vamos a trabajar juntos para que América abrace las ideas de la libertad y podamos liberarnos del yugo opresor del socialismo del Siglo XXI”, expresó el presidente argentino.
En sintonía, Kast replicó una de las frases más emblemáticas del libertario argentino para celebrar su triunfo: “Viva la libertad, carajo”, marcando un fuerte gesto de cercanía política.
Agenda abierta y posibles reuniones
Si bien la agenda oficial aún se encuentra en elaboración, trascendió que la visita podría incluir un encuentro con el secretario de Política Económica del Ministerio de Economía, José Luis Daza, de nacionalidad chilena.
Desde el entorno del mandatario electo señalaron que uno de los objetivos centrales del viaje es potenciar la relación con la Argentina y avanzar en una agenda común basada en afinidades políticas y económicas.
La reunión entre Milei y Kast se produce en un contexto regional de cambios políticos y despierta expectativas sobre el rumbo que podría tomar la relación entre Buenos Aires y Santiago en los próximos años.



