Osvaldo Fassetta, de 47 años, fue arrestado este jueves por la noche por orden de la Fiscalía. Antes de su aprehensión, el hombre —que convivía con el acusado— relató públicamente en televisión los movimientos previos a la desaparición, la desesperada búsqueda y un llamativo cambio de acolchado en su propia cama.

Un nuevo detenido en la causa y el peso de las declaraciones televisivas

El impactante caso de la desaparición y los hechos que rodean a la adolescente Agostina Vega sumaron un nuevo y drástico giro institucional que conmociona a los habitantes de nuestra región. Por orden directa de la Fiscalía interviniente, este jueves por la noche se procedió a la detención de Osvaldo Fassetta, un hombre de 47 años que mantenía un estrecho vínculo de amistad con el principal acusado, Claudio Gabriel Barrelier, y que actualmente residía en su misma vivienda tras haber afrontar conflictos personales con su propio núcleo familiar.

El arresto se formalizó bajo la grave acusación de encubrimiento agravado en contexto de violencia de género. Lo verdaderamente inusual del escenario es que, apenas horas antes de ser esposado por las fuerzas de seguridad de nuestra provincia, Fassetta había brindado diversas entrevistas de manera pública en la televisión nacional narrando minuciosamente su versión del hecho y los movimientos de los involucrados.

El itinerario del sábado y las alertas previas en el predio deportivo

En sus declaraciones públicas frente a las pantallas del canal de noticias TN, el ahora imputado reconstruyó de forma cronológica cómo se desarrollaron las horas previas a perder el rastro de la menor. Fassetta recordó que el sábado 23 de mayo compartió la tarde junto a Agostina, el hermano menor de la adolescente, la madre de la joven (Melisa) y el propio Barrelier en un predio de nuestra zona donde jugaban al fútbol. “De ahí nos fuimos a un cumpleaños, los cinco juntos hasta que los tres se fueron a su casa. Claudio se fue conmigo hasta mi lugar de trabajo y cerca de las 21, él se fue. Me dijo que iba hasta lo de una amiga y que después se iba a la casa”, detalló textualmente.

Durante el diálogo periodístico, Fassetta aportó un dato que llamó la atención de las autoridades encargadas de resguardar a nuestra comunidad: “Cuando estábamos en la cancha, escuché que Agostina le pidió (a Claudio) su número de teléfono. En ese momento él no se lo da. La mamá estaba cerca de ella”. Según su relato inicial, el resto de la jornada nocturna transcurrió con aparente normalidad, asegurando que las cámaras de seguridad de su propio establecimiento laboral podían ratificar fehacientemente su permanencia en el lugar.

Desesperada búsqueda matutina e inacción del principal sospechoso

Sin embargo, el panorama cambió de forma radical durante la madrugada del domingo 24 de mayo, concretamente pasadas las cinco de la mañana, momento en que recibió un desesperado llamado telefónico por parte de la madre de la menor. “Me llamó la mamá y me contó. Cerré el negocio y, con dos amigos que estaban ahí con movilidad, estuvimos dando un par de vueltas y fuimos al domicilio de Melisa a ver si encontrábamos a su hija”, manifestó Fassetta. La comitiva civil extendió los rastrillajes por diversas plazas y arterias públicas antes de dirigirse a la comisaría para asentar la correspondiente exposición. Tras ser derivados por el personal policial, se constituyeron en la Unidad Judicial para formalizar la denuncia, trámite que se extendió hasta las 8:00 de la mañana.

En este punto de su relato, el ahora detenido expuso una severa crítica hacia la actitud de Barrelier, señalando una total falta de empatía y colaboración durante los momentos más críticos del operativo vecinal. “No colaboró con nosotros. En ese momento, con la desesperación que tenía la madre, cerré el kiosco y nos fuimos. Lo que menos pensamos es si él estaba colaborando o no. Fuimos a darle una mano a una mamá que estaba desesperada y sola en la casa”, sentenció ante las cámaras.

El misterioso cambio de acolchado que encendió las alarmas judiciales

Más allá de la reconstrucción de los horarios, el testimonio previo de Fassetta ventiló un detalle doméstico en el interior de la vivienda del acusado que terminó convirtiéndose en un indicio clave para el avance de la causa en nuestro país. El hombre reveló públicamente que, al regresar a la propiedad que compartía con el sospechoso, detectó una alteración directa en el escenario de su habitación de descanso.

“Habían puesto un acolchado color clarito donde yo dormía. Las colchas que yo tenía el sábado al mediodía antes de irme eran grises. Cuando volví, era otra, no la había visto nunca”, confesó de manera explícita ante los micrófonos. Esta modificación sospechosa en los textiles de la cama terminó por acelerar las directivas de la fiscalía, que inmediatamente vinculó el hallazgo con posibles maniobras destinadas a alterar la escena o hacer desaparecer material probatorio físico. Con estos elementos sobre la mesa, la Justicia determinó su inmediata aprehensión, quedando Fassetta formalmente alojado a disposición de los magistrados intervinientes.

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