La medida afecta a localidades como Santa Rosa, Villa del Dique, Yacanto y Villa General Belgrano. Los profesionales denuncian que el organismo redujo sus honorarios a la mitad, fijando pagos de apenas 2 mil pesos mensuales por paciente. Crece la incertidumbre entre los afiliados ante la falta de respuestas de las autoridades.

Un recorte que paraliza la atención en el Valle

El sistema de salud para los jubilados en el Valle de Calamuchita atraviesa uno de sus momentos más críticos. En las últimas horas, se confirmó la renuncia en masa de ocho médicos de cabecera que prestaban servicios para el PAMI en puntos clave de nuestra zona, como Santa Rosa de Calamuchita, Villa del Dique, Yacanto y Villa General Belgrano. La noticia ha encendido las alarmas entre los miles de afiliados que dependen de estos profesionales para su atención primaria y el seguimiento de patologías crónicas.

Según pudo saber este medio, la decisión de los profesionales no es aislada, sino que responde a una política de ajuste implementada por el organismo nacional. Los médicos denuncian una reducción drástica en sus ingresos, lo que torna «insostenible» la continuidad del servicio bajo las condiciones actuales. La falta de una mesa de diálogo con las autoridades locales del PAMI ha profundizado el malestar en el sector sanitario regional.

«Nos bajaron el sueldo a la mitad»: el duro testimonio de los profesionales

En diálogo con Tiempo Regional, una médica que aún permanece en funciones pero analiza su continuidad, detalló la precariedad de la situación actual: “PAMI decidió pagarnos 2 mil pesos por paciente por mes. Esa cifra debe cubrir no solo la consulta médica presencial, sino todas las tareas administrativas, recetas y gestiones que el jubilado requiera”, explicó con preocupación.

Esta cifra representa, según los cálculos de los prestadores, una quita de casi el 50% de lo que percibían anteriormente. Ante este escenario, muchos profesionales han optado por dar un paso al costado para volcarse a la actividad privada o a otras obras sociales, dejando un vacío prestacional que afecta directamente a los sectores más vulnerables de nuestras comunidades.

Incertidumbre y falta de respuestas oficiales

La gran incógnita que circula por estas horas en las sedes de jubilados de nuestra región es quién absorberá la demanda de los pacientes que se quedaron sin médico de cabecera. La renuncia de ocho profesionales en un territorio con geografía dispersa como Calamuchita implica que cientos de abuelos deberán trasladarse grandes distancias para conseguir una receta o una atención básica, en caso de encontrar turnos disponibles.

Hasta el momento, no ha habido un comunicado oficial por parte de la dirección del organismo que aclare cómo se planea frenar este desborde o si se contempla una actualización de los honorarios médicos. Desde Tiempo Regional, seguiremos de cerca esta problemática, entendiendo que la salud de nuestros mayores no puede ser una variable de ajuste en medio de la crisis económica que atraviesa el país.

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