El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció este martes la suspensión de toda cooperación con agencias de seguridad estadounidenses, en rechazo a los ataques con misiles contra embarcaciones en el mar Caribe, que —según denunció— han dejado más de 70 muertos desde septiembre.

Una medida en defensa de los derechos humanos

A través de su cuenta en X, el mandatario colombiano afirmó:

“Se da orden a todos los niveles de la inteligencia de la fuerza pública suspender envío de comunicaciones y otros tratos con agencias de seguridad estadounidenses. Tal medida se mantendrá mientras se mantenga el ataque con misiles a lanchas en el Caribe. La lucha contra las drogas debe subordinarse a los derechos humanos del pueblo caribeño”.

Petro calificó estos ataques como “asesinatos desproporcionados” y advirtió que representan una violación a los derechos humanos y a la soberanía regional

Exigencia de transparencia a Washington

El jefe de Estado reiteró su pedido al Gobierno de Estados Unidos para que entregue un listado detallado de las personas fallecidas en estas operaciones, con el fin de verificar cuántos son ciudadanos colombianos.

El pasado 18 de octubre, Petro ya había acusado a Washington de asesinar a un pescador colombiano en el marco de su nueva política antidrogas, y de violar la soberanía nacional en aguas territoriales.

Acusaciones cruzadas y tensiones crecientes

Desde entonces, el mandatario sostiene que los bombardeos sistemáticos en el Caribe, junto con la descertificación de Colombia en materia antidrogas y la acusación de vínculos con el narcotráfico que le atribuyó el Gobierno estadounidense, forman parte de una estrategia de desestabilización política en su contra.

Según Petro, estas acciones buscan debilitar su gobierno y abrir paso a una intervención en territorio venezolano con fines geopolíticos y petroleros.

Estados Unidos confirma nuevos ataques

Por su parte, el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, confirmó el pasado domingo dos nuevos ataques en el océano Pacífico contra presuntas lanchas con cargamentos de droga, que dejaron seis personas muertas.

A ello se suma el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford en el mar Caribe, el buque de guerra más grande de la Armada estadounidense, que según Washington reforzará la lucha contra las bandas narcotraficantes transnacionales.

Un nuevo capítulo en la relación bilateral

La decisión de Petro marca un punto crítico en las relaciones entre Colombia y Estados Unidos, históricamente aliados en materia de seguridad y combate al narcotráfico. Analistas internacionales advierten que esta medida podría reconfigurar la cooperación regional en temas de defensa y política antidrogas.

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