Más de 2,5 millones de personas se congregaron en la playa de Copacabana durante el último Réveillon, consolidando a la ciudad brasileña como epicentro global de las celebraciones de fin de año.
Reconocimiento internacional al Réveillon de Copacabana
La ciudad de Río de Janeiro fue oficialmente distinguida por Guinness World Records como la sede del festejo de Año Nuevo más grande del mundo. El reconocimiento se otorgó tras la verificación técnica de la magnitud del evento realizado en la playa de Copacabana durante el último Réveillon.
Según la certificación, más de 2,5 millones de personas se concentraron en la emblemática franja costera, superando ampliamente a otras celebraciones similares en distintas partes del planeta.
Una celebración sin precedentes
Desde la organización internacional se destacó que la escala del evento no tiene comparación a nivel global, tanto por la cantidad de asistentes como por la complejidad de la infraestructura desplegada frente al océano Atlántico.
El montaje incluyó escenarios, sistemas de sonido, pantallas gigantes y uno de los espectáculos de fuegos artificiales más importantes del mundo, convirtiendo a Copacabana en el escenario central del recibimiento del nuevo año.
Entrega del certificado y respaldo institucional
El certificado fue entregado al intendente de Río de Janeiro, Eduardo Paes, quien celebró la distinción y subrayó la capacidad de la ciudad para organizar eventos masivos en espacios públicos de manera sostenida y segura.
Las autoridades locales destacaron que este reconocimiento reafirma la experiencia de Río en la planificación logística y en la recepción de millones de visitantes provenientes de todo el mundo.
Impacto turístico y proyección internacional
La distinción llega en la antesala de una nueva edición del tradicional festejo, consolidando a Río de Janeiro como uno de los principales destinos turísticos internacionales para las celebraciones de fin de año.
El Réveillon carioca no solo representa un evento cultural e histórico, sino también un motor clave para la economía y el posicionamiento global de la ciudad, que año tras año refuerza su imagen como capital mundial de las festividades de Año Nuevo.
