Aunque el barril de Brent descendió a 88 dólares, las petroleras descartan una baja en los surtidores locales. El Ejecutivo nacional evalúa el impacto inflacionario antes de autorizar nuevos aumentos, mientras que los impuestos ya representan casi el 47% del valor que pagan los vecinos en nuestra zona.
La paradoja del Brent y el precio en el surtidor local
En un escenario de alta volatilidad, el precio del crudo Brent —referencia para el mercado argentino— sufrió una caída que lo ubicó en los 88 dólares. Sin embargo, esta baja no se traducirá en un alivio para los bolsillos de los conductores de nuestra ciudad. Según fuentes del sector, para que el precio en los surtidores locales retroceda, el valor internacional debería perforar el piso de los 60 dólares por barril, una situación que los analistas consideran improbable debido a la inestabilidad en Medio Oriente.
Por el contrario, las petroleras locales, lideradas por la estatal YPF, buscan recuperar parte del «atraso» acumulado durante los últimos meses. En este contexto, el Gobierno nacional evalúa una ecuación compleja que incluye el tipo de cambio, la carga impositiva y la necesidad de evitar un nuevo salto en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), considerando que el congelamiento dispuesto para amortiguar la inflación de abril está próximo a expirar.
El peso de los impuestos en cada carga de combustible
Uno de los datos más reveladores del esquema de precios actual es la estructura impositiva que sostiene el valor final. De acuerdo con un informe de Focus Market, el 46,6% del precio que paga el consumidor son impuestos. En el reparto de este ingreso, el 41,5% va a las arcas de la Nación, el 3% a las provincias y el 2,1% a los municipios.
Esta fuerte carga fiscal explica, en gran medida, por qué los aumentos son automáticos ante alzas internacionales, pero las correcciones a la baja son prácticamente inexistentes. Tanto la Nación como las provincias y los municipios de nuestra zona dependen de esta recaudación, lo que genera una resistencia estructural a reducir los valores. Cabe recordar que el litro de nafta súper en CABA podría haber llegado a los 2.250 pesos de no haber mediado la suspensión temporal de los aumentos programados en el impuesto a los combustibles.
Impacto en la inflación y la cadena logística de nuestra región
El combustible tiene un peso específico del 3,8% en la estructura del IPC, lo que implica que cada aumento del 10% en el surtidor se traslada directamente como un incremento de 0,38 puntos porcentuales en la inflación general. Este «efecto surtidor» es lo que motivó el congelamiento por 45 días, buscando frenar la inercia de una inflación que ya supera las previsiones oficiales.
Para los comerciantes y productores de nuestra zona, el encarecimiento de la nafta y el gasoil ya se ha reflejado en toda la cadena logística, elevando los costos de transporte y distribución. En el último año, los combustibles han subido un 63,6%, casi duplicando el ritmo de la inflación general (33,1%). Desde Tiempo Regional, seguiremos monitoreando estas decisiones, ya que cualquier movimiento en el precio de la energía impacta de manera inmediata en el costo de los bienes y servicios básicos para todas las familias del departamento Tercero Arriba.

