Un informe de la consultora Zentrix revela una situación crítica en la provincia, superando el promedio nacional. El estudio advierte que las familias llegan con sus ingresos apenas al día 20 del mes y que el uso de la tarjeta de crédito para comprar alimentos se ha vuelto una conducta de supervivencia.
Un panorama de endeudamiento que supera la media nacional
La realidad económica de las familias en nuestra provincia atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Según un relevamiento reciente de la consultora Zentrix, la capacidad de pago de los ciudadanos se ha visto severamente erosionada: el 90% de los cordobeses manifiesta serias dificultades para afrontar sus compromisos financieros.
Claudio Montiel, titular de la consultora, fue tajante al señalar que la situación en Córdoba es «muy delicada» y se posiciona por encima de los registros obtenidos en otros grandes centros urbanos del país. Para los vecinos de nuestra zona, este dato no es solo una estadística, sino que se traduce en la diaria complicación de equilibrar las cuentas del hogar frente a una inflación que no da tregua al bolsillo.
Alimentos con tarjeta: el peligroso cambio en los hábitos de consumo
Uno de los puntos más preocupantes del informe de Zentrix tiene que ver con la mutación de los hábitos de compra. Ante la falta de efectivo y la licuación de los salarios, cada vez más familias utilizan la tarjeta de crédito para cubrir gastos básicos, principalmente la alimentación. Lo que antes se financiaba en cuotas (como electrodomésticos o indumentaria), hoy se traslada a las góndolas del supermercado.
Esta modalidad ha disparado la morosidad en los plásticos, que ya alcanza un 30% en la provincia. Montiel advirtió que este tipo de endeudamiento mensual genera un círculo vicioso del que es muy difícil salir, especialmente cuando se estima que 8 de cada 10 cordobeses logran sostener sus ingresos solo hasta el día 20 de cada mes. Los diez días restantes se convierten en una carrera de obstáculos financieros que empuja a los hogares a una fragilidad extrema.
Incertidumbre y fragilidad en los hogares de nuestra región
Desde Tiempo Regional, observamos que este escenario de pérdida sistemática del poder de compra genera una creciente preocupación en las localidades de Tercero Arriba y Calamuchita. El estancamiento de los ingresos reales frente a los costos fijos (servicios, alquileres y comida) está reconfigurando la economía doméstica hacia un modelo de subsistencia.
Especialistas locales coinciden con el diagnóstico de Montiel: la economía muestra signos de fragilidad que obligan a los comercios regionales a adaptarse a un consumidor que ya no tiene margen de maniobra. Sin una recuperación clara del salario real, el endeudamiento seguirá siendo la única, aunque riesgosa, vía de escape para que los cordobeses intenten llegar a fin de mes.

