El dirigente libertario dejó su cargo para regresar a la Legislatura bonaerense. El nuevo secretario es un hombre cercano a Santiago Caputo y garantiza la continuidad ideológica del área.
Renuncia confirmada y regreso a la Legislatura bonaerense
El Gobierno nacional oficializó la renuncia de Nahuel Sotelo al frente de la Secretaría de Culto y Civilización, área que funciona bajo la órbita de la Cancillería. La dimisión fue aceptada mediante un decreto firmado por el presidente Javier Milei y el canciller Pablo Quirno.
La salida de Sotelo responde a su decisión de regresar a la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, donde retomará su rol como uno de los principales referentes del espacio libertario, fortaleciendo el armado territorial del oficialismo en el distrito más grande del país.
Agustín Caulo asume y garantiza continuidad política
En reemplazo de Sotelo fue designado Agustín Caulo, hasta ahora subsecretario del área y considerado un dirigente de estrecha confianza del asesor presidencial Santiago Caputo. Apodado internamente como “El chino”, Caulo mantiene un perfil ideológico conservador y católico, alineado con la impronta que la secretaría viene desarrollando desde su creación.
Antes de ocupar la subsecretaría, Caulo se desempeñó como director nacional de Culto Católico, acumulando experiencia en el vínculo institucional con los distintos credos y en las relaciones con la jerarquía eclesiástica, un aspecto central de la gestión del área.

Un movimiento estratégico dentro del oficialismo
La salida de Sotelo del Ejecutivo nacional y su regreso a la política bonaerense es leída como un movimiento estratégico dentro de la interna libertaria. El dirigente mantiene una relación cercana con Agustín Romo y responde al esquema político que conduce Santiago Caputo, lo que le permite conservar peso territorial en una provincia donde el armado libertario se encuentra en plena disputa.
La Secretaría de Culto y Civilización, bajo la órbita del sector caputista
Con la designación de Caulo, la Secretaría de Culto y Civilización —denominación que refleja el énfasis del Gobierno en la denominada “batalla cultural”— permanece bajo el control del sector más cercano al asesor presidencial, garantizando continuidad en la orientación política y en la agenda vinculada a valores, tradiciones y relaciones con los credos.
El recambio asegura que no habrá modificaciones sustanciales en la línea de gestión del área, que seguirá siendo una pieza clave dentro de la estrategia cultural y simbólica del Gobierno nacional.



