Las fotomultas y el sistema de fiscalización electrónica en las calles de distintas localidades de nuestra región, como es el caso de la vecina ciudad de Río Tercero, han generado un intenso debate entre los conductores y las autoridades. Las frenadas bruscas por el temor a cruzar en rojo y recibir una infracción se han vuelto una escena cotidiana, un factor que, paradójicamente, incrementa el riesgo de accidentes de tránsito en las intersecciones más transitadas.

Haciéndose eco de esta problemática, el legislador provincial Juan Pablo Peirone formalizó la presentación de un proyecto en la Legislatura de Córdoba que busca cambiar el paradigma actual del control vehicular. La iniciativa propone la incorporación obligatoria de cuentas regresivas (segunderos visuales) en todos aquellos semáforos que cuenten con cámaras de fiscalización electrónica.

Prevención frente a la recaudación

El espíritu del proyecto radica en modificar la percepción y el funcionamiento de las herramientas de control urbano. Según los fundamentos expuestos por el propio Peirone, la incertidumbre que genera no saber en qué momento exacto cambiará la luz del semáforo no protege a los ciudadanos, sino que, por el contrario, genera un mayor peligro en las calles debido a las maniobras impredecibles de los automovilistas.

«La tecnología tiene que estar para cuidarnos, no para sorprendernos con fines recaudatorios», argumentó el funcionario en su descargo. En este sentido, la propuesta legislativa pone el foco en que el objetivo primordial del Estado debe ser la prevención de siniestros viales y no la acumulación de infracciones con fines puramente económicos.

Previsibilidad para ordenar el tránsito urbano

La medida busca dotar de previsibilidad al conductor de nuestra zona. Al observar una cuenta regresiva clara junto a la luz verde o amarilla, el automovilista cuenta con la información exacta para decidir con antelación si le es posible cruzar la intersección de manera segura o si debe comenzar a reducir la velocidad progresivamente, evitando así el pánico de último segundo frente al lente de la cámara.

«Si hay cámaras, tiene que haber previsibilidad. La seguridad vial se previene, no se recauda», concluyó Peirone, esperando que la iniciativa logre el consenso necesario en el recinto legislativo provincial para convertirse en ley y comenzar a implementarse en los municipios cordobeses que utilizan este sistema de multas automatizadas.

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